"Sé que llegará el día en que ya nunca
volveré a contemplar
tu mirada curiosa y asombrada...
Por eso, ahora,
mientras aún es posible...
déjame verte cuanto tú me miras..."

Ángel González  - La luz a ti debida

 

CUÁNDO hacerse un retrato

Es posible que el mejor momento para hacerse un retrato fuera hace veinte años… Pero al tiempo ya no se le puede dar marcha atrás, así que el segundomejor momento para hacerse un retrato es ¡AHORA!, porque si no el tiempo seguirá pasando … y casi siempre en nuestra contra. Lo mejor es enemigo de lo bueno, y "el mejor momento" puede que nunca llegue.  Antes de los 30 años el cuerpo empieza a envejecer, aunque aparentemente no lo percibamos, por lo que es muy probable que exteriormente nunca vayas a estar mejor que cómo estás ahora (interiormente sí, afortunadamente, pero eso no es tan fácil expresarlo en una fotografía).Igual que nuestros padres una vez fueron tan jóvenes como nosotros, nosotros dentro de poco seremos como ellos… y ya no seremos como ahora, seremos otros...

Hacer un buen retrato lleva tiempo y, como en mi caso hago todos los retratos personalmente (si no no sería evidéntemente un retrato de autor, sino una mera fotografía),  sé que el número de retratos que voy a poder hacer en lo que me quede de vida profesional será muy muy limitado (en la más optimista de mis previsiones, contando con que me quedara el máximo tiempo de vida profesional y la mejor salud, y si casi no hiciera otra cosa, podría retratar bien a mil o dos mil personas como muchísimo, una cifra pequeñísima comparada con los cuartenta millones de la población española actual).

Siermpre que veo a alguien cercano que ha perdido a un ser querido recientemente, le pido que me enseñe la mejor foto que tiene de esa persona. Salvo las personas muy mayores que en su día se hicieron algún retrato en algún estudio, la experiencia suele ser desalentadora, pues lo mejor que tienen suele ser alguna foto de carnet en la que no salía demasiado mal (porque a hacernos fotos de carnet sí nos obliga la sociedad cada varios años); el resto de las fotos o se les ve muy pequeñitos (al lado de algún monumento) o tienen una malísima calidad (fotos hechas con el móvil, con cámaras pero de cualquier manera...) Si les pregunto cuánto darían por tener un buen retrato de esa persona, o de sus padres, o de las personas que más han querido en su vida (con un tamaño y una calidad que pareciera que la persona está ahí) la respuesta suele ser "lo que me pidieran".

Nos creemos inmortales, pero el tiempo pasa muy rápido, y para todos (para nosotros, aunque no lo notemos en el día a día, y para las personas que más queremos). Y de pronto nos damos cuenta que nuestros padres son ya muy mayores (y que tampoco nos gustaría recordarlos así), y cuando menos nos lo esperamos, envejecen rápidamente, o sufren una grave enfermedad… Aunque no nos guste hablar de esto en la sociedad occidental (lo cual no impide que ocurra), cada año mueren en España 400.000 personas, y otras tantas sufren algún accidente o enfermedad grave. Dejamos pasar el tiempo, y cuando nos damos cuenta ya es tarde para hacer o tener un buen retrato de nosotros o de la persona que tanto queríamos. 

Muchas veces vemos algo que nos gusta, pero no reaccionamos… y al final se nos olvida… y lo que pasa es que acabamos perdiendo la oportunidad. Es posible que muchas personas que lean esto digan… es verdad, a ver si después del verano… pero después del verano igual no llega… o soy yo el que no puedo entonces hacerte ese retrato (por falta de tiempo, de salud, porque en esa época esté en temporada alta de bodas, porque me dedique ya a hacer otro tipo de fotografía, o porque ya no esté en este mundo...). 

Recuerda que hacer bien las cosas lleva tiempo, así que si quieres regalárselo a alguien hazlo con bastante antelación (no vale como a la mayoría de la gente le pasa llegar la semana antes de Reyes, o de un cumpleaños o aniversario, diciendo que le gustaría tenerlo para la semana siguiente; aunque en esos casos siempre cabe la opción de la Tarjeta-Regalo). 

 

DÓNDE hacer un retrato

La mayoría de la gente piensa que un retrato es una imagen muy formal, hecha en un estudio fotográficoYo mismo tuve un tiempo un estudio en la Gran Vía de Madrid porque pensabe que era lo mejor para hacer retratos. Y entonces tal vez lo era, porque no existían ni las cámaras tan luminosas ni los equipos de iluminación tan portátiles, y por ello en un estudio era mucho más fácil controlar la luz. 

Pero un retrato se puede hacer en cualquier lugar; y ahora pienso que esos lugares ideales están casi siempre (salvo contadísimas excepciones) fuera de un estudio, porque así tienes menos interrupciones y mucho más tiempo para concentrarte en la persona, para escucharla y conocerla, que es lo importante. 

El domicilio habitual donde resida (y donde haya objetos que aporten información al retrato), la casa de sus padres o de sus abuelos, el pueblo de su infancia, junto al mar (en su playa favorita), en un hotel con encanto (que siempre es infinitamente más barato que comprarse una casa así de bonita), en el rincón donde le gustaría perderse cuando las cosas no le van bien… todos estos lugares suelen ser más adecuados para que la persona se sienta cómoda, y por tanto aflore en su rostro su mejor versión.

Por eso ahora PREFIERO SER YO EL QUE ME DESPLACE al domicilio o lugar donde acordemos hacer el retrato (lugar de trabajo, hotel, etc), y allí hacer las fotografías con luz natural (si lo permiten las condiciones) o montanto un estudio-portátil,  o bien hacer las fotografías en exteriores (parque, calles del centro o del barrio, campo, playa...). De esta manera la persona gana en comodidad (no tener que llevar vestuario para cambiarse, ni útiles de maquillaje...) y en relajación (fundamental para hacer un retrato), y el resultado gana muchísimo (los lugares aportan información al retrato). Cuando te acostumbras a vivir en un sitio no eres consciente de la belleza de muchos detalles que están a tu lado, que sí es capaz de apreciar quien sabe mirar y llega con una mirada nueva y curiosa. El reto está en ver lo que el resto no ve, aunque lo tenga en sus narices. El reto del fotógrafo es fotografiar bien donde parece que no ocurrre nada.

Por otra parte tengo que decir, que un retrato no tiene porqué ser siempre un primer plano del rostro (aunque éste sea lo más identificativo de una persona). Puede ser una imagen completamente informal, o incluso puede que ni siquiera aparezca la persona, que sólo la sugiera... como en aquellos casos en que la persona ya no esté en este mundo (retratos de AUSENCIAS)