"Quiero sacar de ti
ese que no te viste y que yo veo..."

Pedro Salinas  - La voz a ti debida

EL RETRATO

En Fotografía se suele considerar retrato, en sentido general, la imagen de una persona cuando ésta es el elemento principal, y cuando se ha realizado cuidando la pose, la iluminación, la composición, etc. Pero el verdadero Retrato es el que es capaz de captar no sólo técnicamente bien la apariencia física, sino sobre todo la ESENCIA, el interior de la persona. Por eso hoy día todo el mundo tiene cientos o miles de fotografías de ellos, pero prácticamente nadie tiene un Retrato, y es una pena porque no creo que haya algo que tengan más valor que un buen Retrato tuyo o de las personas que más quieres. El ser humano es efímero y frágil, como muchas cosas bellas, y el tiempo pasa para todos...y lo que no se haga ahora el día de mañana no se podrá hacer.

El Retrato es una de las disciplinas fotográficas más difíciles, y la prueba es que prácticamente no hay fotógrafos especializados. Todos somos capaces de fotografiar a una persona, pero hace falta mucha madurez visual y mucha experiencia para ser capaz de producir retratos interesantes (tan ingenuo es pensar que por tener una buena cámara cualquiera puede hacer buenas fotografías, como creer que por tener una buena pluma cualquiera puede escribir buenos libros; la cámara es sólo una herramienta al servicio del cerebro y del corazón). Para saber mirar hace falta tener sensibilidad, empatía, haber educado la mirada durante muchos años, y por supuesto dominar a la perfección la parte técnica para que puedas olvidarte de ella y concentrarte en lo importante, la parte humana. Con la facilidad de los móviles y las cámaras digitales, hoy día entre decidir hacer una foto y hacerla, se suelen tardar segundos. Y así, sin pensar, sin saber, sin dedicar tiempo antes y después de disparar … es imposible hacer algo interesante.  Un buen Retrato tiene que tener una intención, y por eso no es cuestión de hacer muchas fotos, sino de saber lo que quieres (para poder encontrarlo), de pensar, escuchar, mirar, interpretar, sintetizar, analizar, seleccionar, terminar... 

 

ESCUCHAR CON LA MIRADA

Para mi RETRATAR ES ESCUCHAR CON LA MIRADA, dedicar tiempo a la persona para conocerla (“habla para que te vea”), mirarla despacio, con interés, para luego poder captar en una imagen el carácter y la personalidad con la mayor fidelidad posible. Un rostro cuenta muchas cosas, si se sabe leerlo, y un buen Retrato es un relato de su vida, del rastro de las alegrías en sus arrugas, de sus cicatices, de su fragilidad... Pero es que además lo esencial es invisible a los ojos, y es tarea del fotógrafo el saber sacarlo al exterior para poder capturarlo. No basta con darle muchas veces a un botón de la cámara digital, es un trabajo mucho más complejo y psicológico. Es en el trato humano, en el diálogo con el otro, donde aparece la persona real. Pero para conocer a la persona hace falta dedicarle TIEMPO, porque si no lo normal es quedarse en la piel, en la superficie, y mientras mejor conozcas a la persona más matices podrás captar en el Retrato.

Un Retrato es por tanto casi la antítesis de un selfie; éste no tienen ninguna profundidad, ni mirada externa imparcial, y por ende ningún valor artístico (suelen predominar en ellos las poses prefabricadas y el postureo exagerado, y son sólo una anécdota visual, un recuerdo efímero). Un Retrato NO ES tampoco UN BOOK o conjunto de imágenes con poses y expresiones superficiales de una persona, ni tampoco es una sesión de moda o una mera foto bonita (no tiene nada que ver el efectismo con la profundidad). Un Retrato es una síntesis, una elección, una sola imagen, la mejor, aquella que es capaz de resumir y armonizar el exterior y el interior de una persona. Por eso la cantidad está reñida con el retrato, porque éste tiene que tener mucha calidad, y eso sólo se suele dar en muy pocas imágenes, en aquellas en las que coincidan todos los elementos. 

En un buen Retrato hay composición, hay iluminación, luces y sombras, hay atmósfera, profundidad, mirada, belleza, hay matices, hay secretos, hay misterio… La prueba de que un Retrato es bueno es que ni lo olvidas ni te cansas de mirarlo, porque mientras más lo observas más cosas descubres de la persona y más te transmite.

 

RESPETAR

Para mi RETRATAR ES RESPETAR, palabra que etimológicamente viene del latín respectare, VOLVER A MIRAR, observar con detenimiento. Y si se sabe mirar bien, las personas son preciosas como son, porque la belleza simple y natural es maravillosa, y no hace falta mucho cuando eres tú mismo. No hay que tener miedo ni inseguridades de que no se es suficientemente perfecto, porque no necesitas ser perfecto. Por eso me gusta respetar la NATURALIDAD tanto en la toma como en el tratamiento posterior de las imágenes. Nunca voy a juzgar ni a criticar a nadie, ni lo voy a comparar con nadie, sino que lo voy a a aceptar y a valorar como es. 

Muchas personas tienen miedo a los retratos porque dicen que siempre salen mal. Pero si salen mal es porque no les han sabido mirar. Todos somos fotogénicos, y si no salimos bien la culpa no es del modelo sino también del que hace la foto (aunque un Retrato es cosa de dos, y la persona tiene que querer y poner también mucho de su parte). 

Me gusta retratar a la gente corriente (los famosos no me interesan nada fotográficamente, porque ya tienen muchas fotos y además nunca tienen tiempo para hacer las cosas despacio),  tal y como son, con sus “imperfecciones” y con sus rarezas, que son las que nos hace únicos e irrepetibles. Cada persona es un mundo (interna y externamente), y por eso cada persona requiere una manera de enfrentarse a ella. 


TU MEJOR TÚ: AUTENTICIDAD Y VERDAD

El verdadero retrato, al menos para mi, es el INDIVIDUAL. Todos tenemos muchos perfiles y varias facetas, pero creo que cuando más somos nosotros mismos es a solas, porque no tenemos interferencias externas. Cuando estamos con alguien ya estamos en parte “interpretando” un papel: de pareja, de amigo, de madre, de hijo… Por eso las fotografías de más de una persona prefiero incluirlas en el apartado Reportajes de familia (puedes ir al mismo pulsando aquí). 

me gusta sacar a la gente en SU MEJOR VERSIÓN, porque es absurdo verse mal o que te recuerden mal, y encima pagar por ello. Veo muy poco sentido a los retratos comtemporáneos en que por querer ser originales se empeñan en hacer imágenes de mal gusto, muchas veces desoladoras.

Todos tenemos un mejor ángulo, y tan importante es lo que se dice como lo que se ocullta. Muchas veces la mejor versión de uno se consigue QUITANDO y no añadiendo... empezando por quitarse de encima todos los prejuicios y miedos, las inseguridades, evitando compararnos con el resto, porque sólo tenemos que gustarnos a nosotros mismos, y siguiendo por las "máscaras" (estamos tan acostumbrados a disfrazarnos para actuar ante los demás y parecer lo que no somos, que al final nos disfrazamos para nosotros mismos). Por eso me gustan los retratos sencillos, naturales, auténticos, con matices, con profundidad, con VERDAD… Y no me gustan los retratos efectistas, ni los teatralizados, ni los disfraces, ni los maquillajes o peinados excesivos, ni los retoques… No me interesa manipular ni falsear la realidad, ni quiero que digan los demás al ver un retrato: “que guapa estás, no pareces tú”, sino “qué bien estás, es que eres tú”… TU MEJOR TÚ.

El fin de un retrato es que TE RECONOZCAS, te identifiques con la imagen que te devuelve la fotografía. Sólo los retratos AUTÉNTICOS perduran en el tiempo. No tiene ningún sentido querer aparentar lo que no se es. Igual que todos admiramos a la gente auténtica, tenemos que aceptarnos como somos, sin pensar en lo que opinen los demás. Por eso aunque utilice las mejores cámaras digitales, también me gusta, para los retratos hechos con tiempo, utilizar las cámaras analógicas (las de película "de toda la vida") para hacer fotografías sin prisa, y para captar toda esa verdad, esa calidez y esos matices que no captan los sensores digitales.

 

CELEBRAR TU BELLEZA EXTERIOR E INTERIOR

A veces se piensa que hacerse un retrato es un acto de vanidad, y que la belleza es algo superficial. Yo pienso todo lo contrario, que la belleza es algo muy profundo: es elegancia, es armonía, equilibrio, serenidad... Cuando ves algo bello, como puede ser un buen retrato de la persona que quieres, no puedes dejar de sentir algo. Muchas veces se ha dicho que para poder querer a los demás hay que empezar por quererse uno mismo, y es evidente que verse bien en un retrato es algo que eleva automáticamente la autoestima. Por eso, como creo que lo más bonito que hay en el mundo son las personas, me gusta celebrar su belleza retratándolas.

La belleza no tiene nada que ver con la talla de ropa ni con la edad; no es sólo atractivo físico, ya que éste varía según la cultura, el momento histórico y las preferencias de cada uno. Todos somos bellos en sentido real, somos seres asombrosos y únicos, por nuestra personalidad, por nuestra autenticidad, por nuestra fragilidad... No hay nadie en el mundo igual a nosotros (que coincida con nuestro físico, con nuestra personalidad, con nuestra manera de vestir, con nuestros gustos...), y eso nos hace maravillosos, increíbles. Por eso para mi no hay personas feas, sino personas o fotógrafos que no saben mirarlas.

SER TÚ MISMO es lo más bello, no ser perfecto, porque nadie lo es y por mucho que hagas nunca lo conseguirás (afortunadamente, porque sería muy aburrido). No se trata de impresionar a nadie (como se suele hacer constantemente en las redes sociales para que parezca que eres aceptado por todos, aunque para ello debas disfrazarte constantemente), ni de compararte con nadie, sino como digo de ser tú. Muchas personas no están a gusto con su cuerpo porque la publicidad nos quiere hacer creer que tenemos que ser perfectos, que tenemos que seguir unos estándares imposibles (a base de consumir sus productos de "belleza"). Pero esos cuerpos de revista no existen, no son de verdad, porque casi toda la perfección son frutos de muchos retoques (quirúrgicos o de ordenador). La belleza de la publicidad es falsa, y la que a mi me interesa es la auténtica, la sinceraPor eso me gustan los cuerpos reales de la gente corriente, por eso me gusta resaltar la belleza simple y natural (sin cirugía estética, botox, liftings...), porque la verdad es maravillosa. Y si te mantienes fiel a ti mismo siempre habrá alguien que te quiera tal y como eres (y lo que opinen el resto de las personas te debe importar poco, porque no es asunto tuyo sino de ellos). 

Cada persona es bella por sus diferencias. La imperfección es uno de los encantos que tenemos todos. hay mucha BELLEZA que no se veporque está en el INTERIOR: la inteligencia, la bondad, la dulzura, la humildad, la forma de ser... Lo esencial no puede verse ni tocarse, pero sí intuirse y sentirsePero esta belleza oculta hay que sacarla, y por eso lo importante es la labor humana del fotógrafo, y no la cámara o la técnica.

Aunque haya cosas en tu cuerpo que no te gusten, es el que tienes, el soporte de tu identidad. Y tenemos que aprender a aceptarlo, quererlo y cuidarlo. Los que de verdad te quieren seguro que te aceptan y les gustas como eres. Por eso, como el cuerpo siempre envejece, me parece muy bonito celebrar su bellezaporque la belleza física es efímera aunque afortunadamente la compensemos ganando en belleza interior, en experiencia, en madurez, en interés...